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Si no sabemos escuchar, perdemos el significado.

Oír es simple.
Nos ponemos a la cara de una persona, oímos sonido saliendo de la boca.

Escuchar es algo mas complicado.
Hay que tomar las emociones de lo que una persona nos cuenta.

¿Quién es capaz de escuchar? Quién produjo los Beatles.
¿Quién no fue capaz de escuchar? Quién no produjo los Beatles.
El sello discográfico Decca los rechazó.

Gabriel García Márquez. Cien años de soledad fueron descartados por Carlos Barral, dueño de una editorial barcelonesa. Se rumorea que tampoco pasó la primera clasificación de sus colaboradores.

Harry Potter. Ocho desechos editoriales.

¿Treinta rechazos editoriales? Un tío llamado Stephen King. Cosas que pasan.

Ergo: recordar las emociones transmitidas de quién nos habla es la primera regla de la relación.

Escuchar es una regla de oro y hay que devolver lo que entendemos con señales inequívocas.
Hay que demostrar que lo entiendes y tenemos que dar algo a cambio.

Las relaciones se construyen justo así.
Siempre existe el momento de la verdad. Llega. No hace falta quedarse y en el trato con los clientes es fatal.
No somos únicos Y intocables.

Necesitamos un poco de humildad. Somos gente. Y vimos que los errores de ‘percepción’ pueden que dejamos escapar una ocasión.

Como es diferente ver y ‘mirar’.
Por eso cada relación es única, especial.

Cada cliente tiene su propia historia. Tiene su propio negocio.
Quiere convertir su idea en realidad.

Analytics. Eso es lo que sirve. No por casualidad Google ha llamado así a uno de sus servicios indispensables.

Reporting y query son grandes datos para estudiar.
Pero dependemos de analytics para llegar al núcleo de la segmentación ideal para el cliente.
Necesitamos conocer sus deseos, sus intenciones, sus opiniones.

El cliente decide (se hace convencer, todos estamos en este juego) luego compra. Después de eso, sin embargo, él comprara y juzga. Y puede cambiar.

La satisfacción es crucial.

Iremos cada vez y más cerca a ofertas personalizadas.
Tal vez nunca serán ofertas ‘quirúrgicas’ o definitivas para dejar una percepción de elección.

La elección siempre nos da la sensación que decidimos.
Lo que podemos hacer, y no deberíamos tener dudas, es mantener la capacidad de decidir la calidad de nuestra satisfacción.

A veces incluso los actores famosos no aceptan roles en películas que se convertirán en campeones de blockbusters.
¿Rose en Titanic? James Cameron se lo propuso a Gwyneth Paltrow.
De todos modos, Matthew McConaughey se suponía que era Jack.
¿Te imaginas el Titanic sin Kate Winslet y Leonardo DiCaprio?

Hay muchos rechazos editoriales, discográficos, cinematográficos en todos los campos del arte.
Buenos para hablar o escribir artículos divertidos y curiosidades.
Recordamos que cada uno tiene sus gustos.
Nadie es perfecto”.

¿Cuál es el rechazo que más te afectó? Escríbelo en los comentarios y das voz a otras curiosidades.

Ah, ¿sabes quién fue rechazado por las academias de arte? Algo de. Van… Tal vez Gogh. Ah, sí, Van Gogh.

Gong.


Hey Jude, don’t let me down
You have found her, now go and get her
Remember to let her into your heart
Then you can start to make it better 


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